La migración de miles de millones de aves es uno de los espectáculos más impresionantes que la naturaleza nos regala cada año. Todas ellas afrontan un enorme desafío, cubren kilométricas distancias superando dificultades sin perderse y haciendo frente al agotamiento con el único objetivo de llegar hacia sus territorios de cría e invernada. Un esfuerzo sobrehumano y un fenómeno del que todavía estamos lejos de comprender en toda su complejidad. Hasta ahora, el anillamiento ha sido el método más utilizado por científicos y ornitólogos, pero las nuevas tecnologías proporcionan posibilidades increíbles, como el seguimiento por satélite.
Valiéndose de las últimas novedades tecnológicas la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), con la ayuda de la Fundación Iberdrola, ha puesto en marcha un proyecto científico pionero a nivel mundial, “La Migración de las Aves”, para trazar los viajes de las aves españolas: desde sus áreas de invernada, puntos de partida y destino hasta las rutas, paradas, velocidad y altitud, fechas de sus movimientos, el tiempo que tardan y si repiten en la migración primaveral y otoñal, todo al detalle.
El seguimiento por satélite es la clave de este proyecto que equipa a decenas de ejemplares de varias especies con sistemas de localización para seguir paso a paso todos sus movimientos. La información aparece en una web, www.migraciondeaves.org, abierta al público. Como si de un “gran hermano” se tratase, podemos saber dónde voló, dónde paró y el recorrido en cada momento de cada una de las aves marcadas. Una ingente base de datos que proporciona una herramienta de la que, hasta ahora, carecían los científicos acostumbrados a equipar con emisores de satélite tan sólo a aquellas aves incluidas en sus proyectos. SEO/ BirdLife da un paso de gigante y apuesta por el marcaje de, al menos, una decena de aves de cada una de las 400 especies que existen en nuestro país. Dato a dato se podrán tipificar las costumbres y estudiar si existen modificaciones en los patrones que hasta ahora han mantenido muchas especies a la hora de migrar.
Los expertos ya observan cambios en las últimas décadas. Algunas especies ya no cruzan África. El motivo, sobre todo, el cambio climático, que favorece inviernos más benignos en las zonas donde se cría. El marcaje fija la situación del espécimen varias veces al día y durante años. Así resulta muy sencillo conocer el tiempo de permanencia en sus áreas de cría e invernada, el momento de inicio de la migración, el trayecto, la velocidad, el condicionamiento orográfico en sus movimientos y dónde descansan.
Tecnología punta
Este proyecto cuenta con las últimas tecnologías en sistemas de geolocalización y seguimiento remoto. Y para ello cuenta con tres tipos de dispositivos: emisores de satélite, Data logger GPS y geolocalizadores.
Los emisores satélites registran la localización y emiten una señal que es captada por el sistema de satélites Argos (seis satélites que están en una órbita polar a 850 km de altitud sobre la Tierra). La señal es reenviada a un centro de recepción terrestre que procesa lo datos, calcula las localizaciones y los vuelca de manera casi inmediata en la web. La localización del emisor se realiza cuando varios satélites captan la señal y calculan la distancia del emisor al satélite usando el efecto Doppler (aparente cambio de frecuencia de una onda producido por el movimiento relativo entre emisor y receptor). Su peso oscila entre los 5 gramos y los 22, si llevan incorporado GPS. Su precio oscila entre 4.000 y 5.000 euros por unidad y se colocan como una especie de mochila sujeta con un arnés a la espalda del ave, con una cuerda que se va deteriorando con el tiempo y que da una vida útil al aparato de unos cuatro años. Todo está estudiado para que no interfiera en la movilidad del animal y altere lo mínimo posible sus hábitos de vida.
La segunda tipología de aparatos usados son los Data logger GPS. Identifican la localización con un GPS del ave, pero no la envían. Para recuperar la información es necesario capturar al animal, aunque los modelos más avanzados admiten la descarga con una estación cercana al animal. Son más baratos, unos 3.000 euros. Pero además se están empleando geolocalizadores, que son los de menor coste (400 euros) para analizar las migraciones de aves como carriceros tordales, abejarucos, autillos… Su mayor ventaja radica en su escaso peso, un gramo, por ello se incorporan a las aves más pequeñas. Y su contra es que las localizaciones pueden tener un margen de error de entre 70 y 300 kilómetros, en los estudios con aves marinas. El método se basa en la estimación de la posición geográfica a partir de la hora de amanecer y anochecer y del número de horas diarias de luz. Llevan un sensor que calibra las variables, además de un reloj interno y un data logger con las lecturas del fotorreceptor y la hora asociada. Para recuperar la información hay que capturar de nuevo al animal.
En el primer año de proyecto se han marcado seis águilas calzadas. Gracias a los emisores de satélite, se ha podido constatar que a mediados del pasado septiembre las águilas calzadas dejaron sus zonas de reproducción en España para empezar su migración anual hacia África. Después de veinte días de viaje atravesando el estrecho de Gibraltar y el desierto del Sahara, alcanzaron sus áreas de invernada en el África subsahariana a principios de octubre. El duro invierno lo han pasado a más de 3.000 kilómetros de sus nidos, en Mali, Mauritania, Níger, Nigeria, Sierra Leona y Guinea. A mediados de este mes de marzo comenzaron su regreso a las zonas de cría, donde llegaron a finales de abril. Junto a otros organismos SEO/BirdLife también ha marcado charranes comunes, pardelas cenicientas y petreles de Bulwer. A principios de este mes se acaban de marcar dos cigüeñas blancas con emisores satélite GPS, una en Vitoria (Álava) y otra en Alfaro (La Rioja). En estos momentos hay 8 especies y 90 ejemplares registrados y datos de más de 130.000 localizaciones disponibles en la web.
El proyecto pretende ser una herramienta científica única que proporcionará la descripción de las áreas de reproducción, invernada, dispersión y migración de las aves presentes en España; empleo del territorio durante cada uno de los periodos en las distintas zonas; elementos que condicionan y determinan los movimientos migratorios; estrategia migradora y características como la fecha del inicio y final, velocidad, altitud, orientación, distancia media diaria, horarios, lugares de descanso. Asimismo se estudia la fidelidad a las rutas migratorias; diferencias en el uso del espacio y estrategia de migración según especies (planeadoras, no planeadoras, diurnas, nocturnas…), edades y sexos; diferencias migratorias según regiones; cambios de los modelos de conducta en el tiempo y su relación con el cambio climático. Su difusión vía web supone una herramienta de divulgación inigualable y un punto de encuentro de ornitólogos y científicos, ya que se hará eco de las investigaciones que contribuyan a la conservación de las aves y sus hábitats. Un esfuerzo conjunto que confeccionara el mejor atlas de migración de las aves de España.
El marcaje de las aves con anillas metálicas para poder estudiar su flujo migratorio data de principios del siglo pasado. Su principal limitación es que no permite el conocimiento detallado de las áreas de invernada y rutas migratorias debido a la baja tasa de control de las aves. Hasta ahora era lo mejor y lo más económico para la individualización a gran escala. La gran mayoría de lo que se sabe en la actualidad procede de este método, gracias al cual se había comprobado que muchas especies están modificando su comportamiento migrador y parte de la población de algunas de ellas acorta sus movimientos y no cruzan a África. Por ejemplo, es cada vez más creciente el número de cigüeñas blancas, cigüeñas negras y aguilillas calzadas que disfrutan el invierno en la costa mediterránea o en el curso bajo del río Guadalquivir. Los científicos estiman que el cambio climático está influyendo en esos cambios, pues los inviernos más suaves en las zonas de cría favorecen la mayor disponibilidad de alimento en esa época a priori desfavorable.
Las nuevas tecnologías proporcionan resultados superiores al anillamiento y los transmisores terrestres tradicionales, aunque deben ser compatibles, pues las anillas no tienen fecha de caducidad, mientras las baterías de los GPS tienen serias limitaciones de uso en el tiempo.
España, en la ruta de la migración
La mayoría de las aves en España son migradoras, y presentan unas áreas o cuarteles de cría en primavera-verano donde se reproducen y unas áreas de invernada donde pasan el invierno. A los desplazamientos realizados entre ambas épocas se les llama movimientos o viajes migratorios. Aquellos que se efectúan entre el área de invernada y la de cría se denominan migración primaveral o prenupcial. Y a los de final del verano o comienzos de otoño se les conoce como migración postnupcial u otoñal.
Sucede con frecuencia en la naturaleza. Mariposas, peces, murciélagos o tortugas son animales migradores. Pero en lo que se refiere a las aves, el método empleado (el vuelo) y las distancias recorridas merecen un detallado estudio. Hay aves que se desplazan a corta distancia. Abandonan la montaña en busca de inviernos soportables en zonas de menor altitud. Otras, en cambio, surcan los aires durante decenas de miles de kilómetros. Y se sobreponen a los impedimentos físicos, como las cordilleras; ecológicos, como los desiertos; o meteorológicos, como las tormentas o los vientos. Se da la circunstancia de que en el seno de una misma especie puede haber diferencias en el comportamiento migrador por la edad, el sexo o la población de origen.
Los movimientos migratorios se dividen en etapas pues duran varios días o incluso semanas, lo que lleva a los animales a parar, descansar y alimentarse en áreas de reposo o de sedimentación. El principal condicionante de la permanencia o no de las aves en un lugar es el alimento. Hay veces que no está accesible por la meteorología: temperaturas muy bajas que hielan el agua o endurecen el suelo o nevadas que dificultan el acceso a la comida. Muchas especies de aves dejan el norte y viajan al centro y sur de Europa. Aunque desde estas latitudes, en teoría más benignas, también se marchan algunas especies rumbo a África.
El conocimiento del área de distribución, abundancia, tendencia y tamaño de población de las aves de España es fundamental para su conservación. SEO/BirdLife lleva décadas dedicándose a ello y cuenta con la colaboración de miles de voluntarios. Gracias a ello dispone de mapas con las áreas de cría de todas las especies con un detalle aceptable (atlas de las aves reproductoras en España), se tiene información de su preferencia de hábitat y en muchos casos de su tamaño de población (atlas y censos específicos) y se empieza a conocer si sus poblaciones muestran tendencia negativa, estable o positiva (programas de seguimiento Sacre, Noctua y Paser). Además se ha realizado la distribución y abundancia de la avifauna española en invierno que ha dado lugar al primer atlas de las aves en invierno en España.
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