cultura/sociedad

MARTES, 29 DE MAYO DE 2012

El cine y el éxtasis de Val del Omar


El Museo Reina Sofía acaba de inaugurar en la Cuarta Planta del edificio de Sabatini un espacio de grandes dimensiones dedicado a la figura del cineasta español

Luis Cáceres / Madrid
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha incorporado este lunes un espacio de 350 metros, desarrollado en varias salas, dedicado a la obra del director de cine, fotógrafo, poeta, inventor y teórico español José Val del Omar. El recinto escogido se encuentra situado en la cuarta planta del edificio de Sabatini y pertenece a la Colección Permanente del Museo.
José Val del Omar es un caso único dentro de la historia de la imagen en España. Nacido a principios de siglo en la ciudad de Granada, pronto empieza a mostrar un interés por el cine y la fotografía. Su incorporación en la década de los años 30 a las Misiones Pedagógicas de la Segunda República como técnico, cinematógrafo, fotógrafo y proyeccionista lo vinculan con el género del cine documental de realismo social que tiene como finalidad mejorar la situación logística y cultural de los habitantes de España.

Las primeras películas encuadradas dentro de este género que realiza en estos años 30 le van a equiparar muchas veces al trabajo del surrealista Luis Buñuel, implicado también en el cine de propaganda de izquierdas de los años 30, durante la Guerra Civil española. Tanto Val del Omar como Buñuel se encargaron en estas primeras películas de las Misiones de realizar especies de retratos de la población rural española )en el caso de Val del Omar, por ejemplo, en 'Estampas 1932' o 'Vibración de Granada', y en el caso de Buñuel, en 'Las Hurdes: tierra sin pan'). Actuaban al filmar estas regiones y sus pobladores como especies de etnógrafos o antropólogos interesados en las cuestiones que tenían que ver con las tradiciones populares y el folklore español.

El verdadero interés de su trabajo pasaba por hacer ver a estas sociedades atrasadas e incultas algunos ejemplos de modernidad. Val del Omar consiguió conjugar como nadie un tradicionalismo costumbrista de inspiración romántica radicada en la España tradicional con los más increíbles inventos de maquinaria y conceptos dentro del mundo audiovisual. La diferencia principal entre Buñuel y el realizador granadino se basaba en que el ultimo, además de crear la imagen y el sonido, también creó los sistemas tecnológicos de captación de esas mismas imágenes y esos sonidos. Además lo hizo poniendo nombre a los aparatos y técnicas de filmación y reproducción que fabricó.

Resulta muy paradigmático de la situación de los habitantes de los pueblos rurales de la España de los años 30 contemplar las múltiples fotografías que Val del Omar realizó a las personas que asistían a las proyecciones de las Misiones Pedagógicas. Las caras llenas de asombro ante un invento de re-creación de la realidad en una simple pantalla, sin actores de carne y hueso que las representaran, dejaba atónito a los asistentes. Estas fotografías fueron publicadas en varios reportajes de revistas de la época que informaban sobre el trabajo de los escritores, artistas e intelectuales que conformaban la Institución. En el caso del cine de Val del Omar, este tenía muchas veces que trabajar con paupérrimos recursos, teniéndoselas que ingeniar también para generar la electricidad necesaria para poner en funcionamiento los mecanismos de reproducción.

España Blanca y España Negra

En el lado opuesto a un documentalismo objetivo de corte realístico social se encontraba la escritura lírica de sus poemas de lo audiovisual. En plenos años 50, Val del Omar realiza 'Espejo granadino', una cinta en la que el experimentalismo audiovisual llega a su máxima radicalidad. El objetivo final que persigue el director de 'filmografía libre', como el mismo argüía, era el de transportarnos a través de una experiencia de los sentidos hacia un viaje por su Granada natal.

En esta cinta se evidencia lo que Val del Omar bautizó con el nombre de PLAT (Picto Lumínica Audio Táctil), un concepto que, al modo de una obra de Arte Total, trata de transmitir una experiencia sensorial íntegra en el espectador. Una experiencia que Val del Omar catalogaba de 'mecánico mística', y en la que se servía de las nuevas tecnologías de la época para evocarnos estados sentimentales que rayaban a veces lo sagrado. En este sentido, los fundidos, transiciones, cortes e incluso la utilización del zoom, primeros planos, planos generales, el desenfoque o el uso de filtros generaban una técnica de yuxtaposición que unida a la narración de una voz poética en off hacían que el espectador quedara sobrecogido con sus películas, algo que también le convertían en un adelantado a su época.

En esa experiencia granadina de 'Espejo granadino', en el que se reconoce la Alhambra en los reflejos de sus fuentes y sus aguas, también se evidencian los sonidos de Falla o Albéniz, a la vez que se entremezclan estos con unas raíces étnico antropológicas de la raza gitana. Esta película se encuentra dispuesta en una de las salas que acoge el Museo Reina Sofía en donde podremos verla íntegramente. En el montaje se ha tratado de seguir fielmente algunas de las características técnicas de Val del Omar, como el concepto del sonido diafónico, que consiste en una especie de sonido envolvente que recrea, a través de canales de audio independientes reproducidos por medio de alatavoces independientes, las diferentes localizaciones de los elementos naturales como las cascadas de agua reproducidas en la pantalla.

En contraposición a esta especie de España Blanca granadina, se sitúa la España Negra de 'Castilla en fuego', otra de las cintas realizadas por Val del Omar que se hace eco del dramatismo y los rituales sagrados de los pueblos de Castilla. Se aprecia una tradición barroca de la imaginería de Juan de Juni, en la que resuenan ecos de la sangre, la guerra o la ciudad en llamas. Se trata de una visión de España que se podría conectar de forma evidente con el surrealismo disidente de George Bataille en su concepto de lo sagrado como forma última de cohesión social por encima del éxtasis, algo de lo que se hace eco el historiador Ángel González en 'La Noche Española' o Patricia Mayayo en el libro 'En torno a George Bataille'.

Por último, las salas del Museo se completan con una recreación exacta del estudio del director, así como de su dormitorio celda. Todo un material que ha sido cedido en concepto de depósito-comodato a largo plazo (10 años renovables), y que cuenta también con la donación por parte de Gonzalo Saénz de Buruaga de 8 películas del realizador. El recorrido finaliza en torno a los años 80, cuando Val del Omar vive una especie de exilio interior al ser incomprendido y desatendido en muchas ocasiones por las instituciones.


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