En el verano de 2006, recién graduada por la Brown University de un Grado en Historia, Klayman puso rumbo a China. Aterrizó en el país sin saber nada de chino, con solamente un contacto en su agenda y con la esperanza de encontrar trabajo como periodista.
El resultado de tan arriesgada aventura ha sido un premio como ganadora en el Festival de Sundance con este film documental titulado: ‘Ai Weiwei: Never Sorry’, algo así como ‘Nunca Sentimos’, y que acaba de ser estrenado en Nueva York. El caso de Klayman es por tanto el de esas personas que están en el momento indicando y en el lugar indicado, algo que la ha llevado a realizar una de las más convincentes historias salidas del gigante asiático en los últimos años, la de la transformación del artista de vanguardia Ai Weiwei en uno de los artistas internacionales chinos más reconocidos mundialmente, así como uno de los más controvertidos disidentes políticos.
La historiadora, ahora con 27 años y un mandarín fluido, dice sentirse afortunada. “Nunca pensé dónde me llevaría la película cuando empecé a realizarla, nunca pensé que al Festival de Sundance o a un concurso teatral. Solamente he tratado de aportar algo nuevo acerca de China, hacer algo realmente bueno y mostrar quién es realmente Ai Weiwei”.

Retratar al enigmático Ai, cuyo estudio lleva por título ‘Fake Design’, algo así como ‘Diseño Falsificado’, es un desafío aún en circunstancias normales. En este caso la tarea se ha complicado muchísimo más para Klayman, al estar ante un artista que también utiliza la crítica sin tapujos a través del arte contra un país sumido en un clima de represión. Ai Weiwei es un artista conceptual creador sobre todo de instalaciones, pero también fotógrafo, diseñador y realizador de cine, cuyo trabajo fue catapultado por la prestigiosa revista ‘ArtReview’ como uno de los 100 más influyentes en la actualidad.
Cuando Klayman empezó a filmar esta historia, el creador empezaba también a ser conocido por criticar públicamente el monopolio del Partido Comunista chino en el poder, así como por su actuación en los Juegos Olímpicos de 2008 y en los devastadores terremotos que sacudieron la región de Sichuan unos meses antes. Justamente el año pasado, mientras la realizadora se encontraba editando ‘Never Sorry’, Ai Weiwei fue arrestado en el aeropuerto de Beijing, incomunicado durante 81 días y después puesto bajo arresto domiciliario durante un año acusado de delitos fiscales contra la hacienda pública. Más tarde, dos intermediarios artísticos que manejaban obra del creador fueron detenidos esta primavera acusados también de delitos económicos.
En este sentido, como la misma Klayman afirma, lo más interesante pero lo más complicado al embarcarse en esta ‘odisea’ fue que nunca sabría cómo iba a acabar la misma. Sabía como había empezado, pero no cómo terminaría. Lo que la mantuvo a pie de campo, tratando de trabajar con los obstáculos que se iba encontrado, fue la intuición de estar tratando de contar al resto del mundo una historia de vital importancia.
Las redes sociales
La historiadora, convertida en directora de cine, tenía claro desde un primer momento que el caso de Weiwei reflejaba no solamente que existen personas que desean derribar la falta de libertad de pensamiento de los ciudadanos chinos, sino también que existen herramientas en la actualidad para hacerlo. Ella cita la utilización, así como Ai, de redes sociales como Twitter, o de los blogs para filtrar mensajes disidentes dentro del sistema, “dentro de una sociedad china en la que existe un espacio en el que están sucediendo cosas realmente interesantes, a pesar de la dura represión por parte de las autoridades”.
Ahora, el último desafío para Klayman, de vuelta en los Estados Unidos, es encontrar canales de distribución para el documental. Parece que no será una tarea complicada por el interés del tema y por la relevancia que ha tenido su participación en el Festival de Sundance. De hecho el productor Adam Schlesinger, promotor del documental ‘God Grew Tired of Us’, también presente en el festival en enero de este año, al ver la cinta de Weiwei ya se ha mostrado interesado en ella.