Es más importante para este país de analfabetos funcionales la victoria del Real Madrid en la Liga que ocuparse del futuro de sus hijos.
Opinar sobre cuál debe de ser el modelo de educación que hay que impartir requiere más esfuerzo que comentar los goles de Rolando, o como se llame. La masa se desgañita con lo de la enseñanza pública y gratuita más interesada por asegurarse un lugar donde aparcar a los hijos un montón de horas a coste cero que en la formación que reciben. Si se ofrecieran ‘aparcaderos’ gratuitos de hijos, el vocerio y la reclamación sobre la enseñanza pública se disolvería como un azucarillo en agua.
Ya es cansino insistir en la cultura del esfuerzo y en la meritocracia porque a la masa le suenan a latín o griego estos términos. Explicarles que el igulitarismo por abajo sólo produce burros, es una tarea absurda que no conduce a nada.
Este tallador de gemas acaba de conocer la historia de una joven esforzada y voluntariosa, con un brillante expediente académico, que ve peligrar su futuro porque una vez finalizado su contrato laboral no reúne los 300 euros que tiene que abonar este trimestre para continuar sus estudios.
La masa paga bastante más por una entrada al circo del fútbol donde gritar y chillar para desfogar su instinto animal, pero nadie piensa que por menos de lo que gastan en semejante ‘efeméride cultural’, o en las cañas y las gambas con los amigos el fin de semana, una estudiante puede acabar el curso y ser de verdad una persona preparada para servir a la sociedad y devolver con creces lo invertido en su formación.
El tallador de gemas hay días que se levanta con mal cuerpo y una infinita mala leche pensando dónde le ha tocado vivir. En algunos países africanos los niños y sus padres muestran más interés en avanzar en sus elementales escuelas carentes de material didáctico, y desde luego de ordenadores.