Los primeros asientos se han vendido a través de los canales de distribución de la compañía matriz. La mayoría son pasajeros que habían contratado un trayecto de las líneas regulares de Iberia al precio habitual, aunque serán operados por la nueva aerolínea, sin rebaja en el billete. Como han explicado Luis Gallego, consejero delegado de Iberia Express, y Rafael-Sánchez Lozano, consejero delegado de Iberia, el cambio está siendo comunicado a los viajeros, y los que no estén de acuerdo podrán devolver el pasaje y se les devolverá el dinero pagado.
Oferta inicial
Aunque Iberia sabe cuánto dinero ahorrará la compañía con el nuevo proyecto, no ha estimado cuánto ahorro supondrá de media para los clientes. Sánchez Lozano cifra en 100 millones hasta 2015 lo que se ahorrará Iberia en gastos de tripulación, handling, y en gastos generales. Sin embargo, respondía un “no lo hemos calculado” cuando le preguntaron por la diferencia en los precios de los billetes que pagarán los viajeros.
Sí se habló de una oferta inicial. Cuando se abra el canal de venta por Internet, Iberia Express ofrecerá vuelos entre los 25 y 45 euros para trayectos nacionales y a 59 euros en trayectos internacionales. Pero será sólo la oferta inicial y estarán a la venta durante 5 días. Después, será el mercado el que fije los precios, aunque la intención es que sea más barata que los precios de los actuales trayectos para poder ser competitiva.
Los primeros cuatro destinos serán Mallorca, Alicante, Málaga y Sevilla. Después, la temporada de verano se completará con ocho trayectos nacionales (Vigo, Santiago, Granada, Menorca, Ibiza, Fuerteventura, Lanzarote y La Palma) y cinco internacionales (Dublín, Nápoles, Mikonos, Riga y, a partir de septiembre, Ámsterdam). Seguirá habiendo dos clases, turista y Business. Además, habrá cuatro tarifas disponibles: Express (más barata. No incluye equipaje ni selección de asiento) Estándar (incluye equipaje) Flex (con equipaje y permite cambios) Business (incluye equipaje, la posibilidad de cambios y asientos preferentes).
Conflicto a las puertas
Mientras los directivos presentaban a la prensa el nuevo proyecto en el Hotel puerta de América de Madrid, los sindicatos no daban por perdida su guerra y esperaban en la puerta. Al grito de “¡Iberia Express, negocio para el inglés!” los manifestantes, liderados por Sepla, el colectivo que representa a los pilotos, pedían la disolución de la compañía y amenazaban con convocar nuevas huelgas. Creen que la nueva compañía dejará sin empleo a cerca de 5.000 trabajadores de forma directa e indirecta, y creen que la nueva filial “arrebatará un tercio del trabajo a su matriz”.
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Desde la compañía confirman que “no se solaparán rutas de Iberia e Iberia Express, sino que se traspasarán rutas completas”. Sin embargo, aseguran que ese hecho “no afectará al empleo dentro de la compañía”.
Después de 12 jornadas de paro en los últimos meses,
Sepla había convocado 24 jornadas de inactividad que incluían el puente del día del padre, el del primero de mayo y Semana Santa. La compañía cifra en 3 millones las pérdidas por cada jornada de huelga. Finalmente esos parones se han desconvocado por mediación del Gobierno. Manuel Pimentel es el encargado de mediar la negociación que se antoja complicada. Desde la compañía se han comprometido a no hacer valoraciones hasta que finalice el proceso.