El tiempo propio de la tragedia griega es el eterno retorno en el que los hechos se repiten sin que podamos escapar a nuestro destino. La zona euro parece haberse contagiado de este espíritu griego más allá de los problemas concretos que suponen los planes de rescate al país heleno. Por eso, vemos como los debates sobre las posibles soluciones a la crisis de deuda se perpetúan sin descanso sin que llegue una solución definitiva. La última sorpresa ha venido con las declaraciones del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el G-20 que se está celebrando en México sobre la posibilidad de inyectar dinero a los bancos sin pasar por los Estados. Un debate que parecía enterrado, al menos para el caso de España, hace apenas unas semanas. La zona euro ha dicho “no” a estas pretensiones del Gobierno.
“Según las reglas y los procedimientos vigentes, un ejercicio de recapitalización directa no es posible”, ha asegurado hoy un alto funcionario europeo fuera de micrófono ante una audiencia masiva de periodistas internacionales. "Hay centenares de personas que dicen que es deseable... especialmente en España", ha agregado con ironía.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y también el de la Comisión Europea han planteado en el G-20 de Méjico la necesidad de terminar con el círculo vicioso entre deuda y saneamiento bancario. El ejecutivo comunitario pretende reformar el fondo de rescate permanente que entrará en vigor en julio para que pueda inyectar dinero europeo en los bancos sin que esto engorde la deuda de los Estados, algo que si sucederá en el caso de España a tenor del texto difundido por el Eurogrupo el 9 de junio, día de la petición oficiosa del rescate. “El Gobierno Español tendrá la completa responsabilidad de la asistencia financiera”, asegura el texto que también señala que las condiciones no irán sólo a parar a los bancos rescatados sino a “reformas estructurales horizontales del sector financiero nacional”. La oficina estadística comunitaria también ha aclarado que el dinero solicitado por España tendrá un impacto sobre la deuda y el déficit aunque aún debe contabilizarse cuánto.
Independientemente de las pretensiones de la Comisión Europea, para cambiar las reglas del fondo de rescate permanente se necesita la bendición de Alemania ya que se trata de un tratado intergubernamental. El artículo 19 de este texto permite al Consejo de Gobernadores de este fondo revisar la lista de instrumentos de asistencia financiera y decidir la introducción de cambios, en lo que algunos han interpretado como una manera más rápida de lo que parece de introducir modificaciones, pero hay que tener en cuenta que sin la voluntad política de Ángela Merkel resulta imposible un atajo de este tipo.
La inyección directa de ayuda a los bancos "hasta ahora, según los análisis, no es posible con la legislación actualmente vigente, pero no hay que descartar que eso pueda ser modificado en su momento", ha señalado el Comisario de Competencia Joaquín Almunia en una comparecencia en al Parlamento Europeo. El portavoz de Asuntos Económicos y Monetarios de la Comisión Europea, Amadeu Altafaj, ha declarado que es mejor centrarse en lo que se puede hacer ahora con los instrumentos vigentes y que una ayuda directa a los bancos “no es algo que pueda imaginarse a corto plazo”
Tanto el Eurogrupo como la Comisión Europea esperan que nuestro país realiza la petición oficial del rescate esta misma semana tras el veredicto de los evaluadores independientes sobre las necesidades de capital de nuestro sistema financiero en la reunión que scelebrarán este jueves en Luxemburgo los miembros de la moneda única.