Rajoy hizo este anuncio en su discurso de clausura de la Asamblea General de la CEOE, en la que afirmó que es necesario “romper el círculo vicioso” entre el sector financiero y la deuda soberana, y abogó por la unión bancaria y la integración fiscal como herramientas que permitan avanzar hacia la “recuperación de la confianza” en la moneda única, un proyecto que, a su juicio, es “irreversible”. En este sentido, indicó que el Consejo Europeo que se celebrará a finales de esta semana debe transmitir “un mensaje contundente” a favor del euro.
El presidente agradeció la “entereza y la solidaridad” con la que los españoles están afrontando la crisis y las políticas de austeridad, pero no detalló en qué pueden consistir las nuevas medidas. Unas medidas que, de llevarse a cabo en consonancia con las recomendaciones formuladas recientemente por el Fondo Monetario Internacional, y por las que aboga también la patronal, podrían incluir la subida del IVA, nuevas reducciones del sueldo de los funcionarios o la eliminación de la desgravación fiscal por la compra de la primera vivienda. No obstante, el propio Rajoy aseveró poco después de que el organismo internacional diese a conocer estas propuestas que el gobierno no pensaba aplicarlas por ahora.
Defensa del euro
El jefe del Ejecutivo pidió “acciones decididas y valientes” en el seno de la Unión Europea (UE), y propuso que se diseñe un plan, un calendario y unas condiciones para conseguir la unión fiscal y bancaria europea, algo que "se impone ya como inaplazable", y más aun cuando la situación en Europa estaría en “el punto de mira” de los mercados y el aumento de las tensiones afectaría al crecimiento de la UE.
La unión bancaria requerirá, según Rajoy, la creación de un supervisor, un fondo de garantía de depósitos, un fondo de reestructuración y liquidación de entidades, y reglas de actuación comunes. En cuanto a la integración fiscal, los nuevos organismos que habría que crear incluirían a una autoridad que coordine las políticas presupuestarias y a una agencia europea de deuda.
Por lo que respecta a la inestabilidad de los mercados financieros, que volvieron a registrar hoy una subida de la prima de riesgo española por encima de los 500 puntos básicos, Rajoy apuntó que España superará esas “turbulencias”, que, en su opinión, constituyen “una parte inevitable de la salida de la crisis”, porque ha tomado medidas que la sitúan “en el buen camino”.
Ayuda financiera
Por otro lado, Rajoy destacó que la asistencia financiera solicitada al Eurogrupo tiene como finalidad “acabar con la incertidumbre en los mercados y lograr que el crédito llegue a familias y empresas”, y resaltó que, de acuerdo con las cifras ofrecidas por las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger en sus evaluaciones, la cuantía de estas ayudas no sobrepasará los 62.000 millones de euros, y esto en el escenario “más altamente improbable”.
Asimismo, indicó que las entidades deberán hacer un esfuerzo importante por recapitalizarse y, ha recordado, que "si no llegan por sí mismas", España cuenta con "sus socios europeos", quienes a su vez también pedirán "esfuerzos" a las entidades que reciban esas ayudas.
Aprovechar las “ventajas” de esta línea de crédito para aumentar la credibilidad del sistema financiero es un “paso fundamental” para que las entidades puedan otorgar préstamos “más fácilmente” a las empresas y familias, según afirmó en su intervención el presidente de la CEOE, Juan Rosell. La patronal cree que uno de los mayores retos que afronta España radica en hacer “los ajustes necesarios” para devolver la confianza a los inversores en la economía y “recuperar la competitividad”.
Reformas estructurales
Rajoy insistió además en la importancia de las reformas estructurales para reducir el déficit, alcanzar la estabilidad presupuestaria e incrementar la flexibilidad, y señaló que deberían complementarse con una agenda europea que preste atención a la movilidad de los trabajadores y al paro juvenil.
Por su parte, Rosell ve la actual crisis económica como “una oportunidad” si España tiene “la valentía” de aprovecharla y reforma su modelo productivo. De lo contrario, aseguró, “si pretendemos que todo siga igual”, se acabaría por aceptar un modelo “que será fruto de las exigencias y desconfianzas de otros, pero no de nuestros deseos”. Por este motivo, hay que “desburocratizar el país” y posibilitar que el mundo económico “se mueva más ágilmente”.
Aunque la patronal piensa que algunas medidas de ajuste, como el aumento del IRPF y la desaparición de parte de las bonificaciones del impuesto de sociedades, son contrarias a sus planteamientos, Rosell subrayó que los empresarios quieren “dar un voto de confianza al gobierno”, al que, por otra parte, ha dejado entrever que, para ellos, la reforma laboral “es una condición necesaria, pero no suficiente, para reducir el desempleo”.
Según Rosell, si bien la última reforma laboral ha sido “profunda”, es “un primer esfuerzo” cuyo impacto “habrá que evaluar” para continuar reformando “hasta conseguir que el mercado de trabajo español sea uno de los más flexibles de Europa”. Para ello, propuso como ejemplo a seguir las iniciativas emprendidas en Alemania entre 2003 y 2006 y así lograr que la legalidad “se acomode a la realidad del día a día de la empresa”.
La propia CEOE abordará también este proceso de “regeneración” y tiene previsto realizar una reorganización después del verano, que comenzará por sus estatutos, y que tiene como fin adaptarse eficazmente “a la nueva realidad”. A su vez, la organización, que hace dos años inició un plan de reducción de su plantilla, apostará por la reducción de déficit y por un presupuesto basado en las cuotas de sus miembros.