“No es la antesala de nada”, cortaba su subalterno, el secretario de Estado de Seguridad Social. Nada de pensar, pues, que los 31.331 nuevos cotizantes eran un “brote verde”, que diría la que fue ministra de José Luis Rodríguez Zapatero, Elena Salgado. “Es un elemento de la coyuntura”, explicaba el secretario. Y tiene razón. Aunque también es verdad que otros años de crisis y destrucción de empleo, los inscritos en el INEM no descendían.
Los datos presentados son los totales. Estos hay que desestacionalizarlos. O sea, que hay que aplicar fórmulas que resten el número de empleados propios de dicho mes, con crisis o sin crisis. Estos son algunos del campo y, sobre todo, los del sector servicios, como los camareros o los empleados de hotel. Ahí ha bajado en 52.654 personas. Haciendo esas cuentas, el desempleo ha subido en 18.697. Entre abril y junio, realizando ese ejercicio, como ha hecho el Instituto de Empresa, se obtiene que el paro ha subido entre abril y junio en 174.764 personas. No ha bajado en los 145.598 que se corresponderían con las estadísticas brutas.
Con todo, como dice Miguel Ángel Malo Ocaña, profesor de Economía de la Universidad de Salamanca: “No es mala noticia, pero toda la información sobre lo mal que va la actividad económica no invita a ser optimista, por desgracia”. Tomar el informe del Ministerio e ir analizándolo tampoco lleva a la alegría. Por ejemplo, han bajado las contrataciones con respecto a hace un año un 2,1%. Y dentro de estas, el 92,9%, son temporales. Cerca de un 1.200.000 frente a 91.000 contratos fijos.
En la presentación de los datos correspondientes a junio, el Ministerio ha aprovechado para dar cifras del nuevo contrato instaurado en la reforma laboral del Gobierno, el de emprendedores, que permite despedir sin indemnización durante el primer año. Se han firmado desde su aprobación en febrero 39.000 contratos, la mitad a jóvenes. “Está funcionando bien”, considera la secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo. El profesor e investigador de FEDEA, Florentino Felgueroso, es más cauteloso: “Habrá que dar un tiempo a que se implante el contrato y la reforma. Toca cuestiones muy estructurales y habrá que darle tiempo”.
Lo que no ha sido un éxito, sino un fracaso, ha sido la incorporación de las empleadas de hogar a un apartado dentro del general. Se quería que dejaran de cobrar en negro, que cotizaran, que así tuvieran derechos como el de la baja… hacer emerger un puntal de la economía sumergida en definitiva. Pero no, sólo se ha incrementado en los seis meses de adaptación de esa situación y otros sistemas legales de cobertura en 25.000 personas. Como reconoce Burgos: “No estamos propiamente ante un incremento significativo de la afiliación. Es probable que esta hubiera crecido de la misma forma sin este proceso de integración. No se ha conseguido el objetivo de aflorar la economía sumergida".
El secretario de Estado no es el único decepcionado con los datos del paro analizados este martes. El sindicato CSI-F (Central Sindical Independiente y de Funcionarios), el que protege únicamente a los funcionarios, ha estudiado las estadísticas desde finales del año pasado hasta hoy y ha cifrado que 59.602 personas han dejado de trabajar para las distintas administraciones por cierres o despidos. En ese mismo periodo en servicios sociales y sanitarios, lo público contrato a 1.074 personas pese a la necesidad de recortar el déficit y las continuas críticas de diferentes sectores a una desatención a estas áreas del bienestar.
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