La crisis ha traído consigo un descenso en la retribución de los directivos en España, tanto en las empresas privadas como en las públicas. El primer paso en este sentido lo dio el Gobierno cuando, a principios de año, el Consejo de Ministros aprobó una rebaja de entre el 25% y el 30% “en la parte fija de los salarios de los directivos de las empresas públicas”. Para los ejecutivos de las grandes compañías impusieron un salario máximo de 105.000 euros al año, mientras que para los de las medianas empresas el máximo es de 80.000 euros y para pequeñas empresas de 55.000 euros.
También Telefónica ha predicado con el ejemplo y su Consejo de Administración, tras anunciar una suspensión temporal del dividendo, decidió el miércoles aplicar una rebaja del 20% sobre las cantidades que perciben los administradores y ha dejado sin efecto el Plan de Remuneración Variable en Acciones que preveía la entrega de un máximo de 5,2 millones de acciones a cerca de 1.300 directivos. Como consecuencia de todo ello y teniendo en cuenta las bajadas ya practicadas en el primer semestre, tanto el presidente de la compañía, César Alierta, como los consejeros ejecutivos y el resto de directivos verán reducidos sus salarios este año entorno del 30%.
Pero estos recortes no se apreciaron en la remuneración recibida en 2011 por los consejeros de administración de las sociedades del Ibex 35, si no todo lo contrario. En plena crisis y cuando la mayor parte de los salarios de los españoles bajaban, su retribución ascendió a 7,5 millones de euros, un 5% más que el año anterior, según establece el Informe Anual de Gobierno Corporativo de las Compañías del Ibex 35 elaborado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Otro dato a destacar es que esta subida se produjo “pese a la caída generalizada de resultados”, según establece la CNMV. La retribución media por consejero se situó en 522.000 euros anuales, lo que supone un incremento del 4,4% respecto a 2010. Por lo que se refiere a la alta dirección del Ibex 35, su retribución media se situó en 777.000 euros, lo que representa un incremento del 3,1% sobre el año anterior.
Entre los ejecutivos con sueldos más elevados en 2011 destacó Pablo Isla, presidente y consejero delegado de Inditex, cuyo salario se cifró en más de 17 millones de euros, seguido por Alfredo Sáenz, consejero delegado del Banco Santander, con unos ingresos de más de 12 millones, y el tercer lugar del ranking lo ocupó Antonio Brufau, presidente de Repsol, que alcanzó los 10 millones.
Fórmulas para retener talento
La recesión ha traído un cambio en la política retributiva de muchas empresas y sus responsables han adoptado distintas fórmulas de pago para retener el talento de sus directivos y conseguir que la crisis no afecte de lleno en su retribución.
Entre estas fórmulas destaca la retribución flexible con la que las compañías pretenden ofrecer a sus directivos mayor posibilidad de elección y control de los beneficios que reciben. Es una redistribución del salario total que percibe el empleado de forma que cobre de manera más eficiente. No se trata de pagar más al empleado sino de pagarle mejor. Cada trabajador decide cómo desea cobrar, qué parte en dinero y qué parte en productos o servicios.
La retribución flexible es una herramienta de ‘ingeniería fiscal’ a través de la cual el directivo ganará más sin que a la empresa le cueste más dinero, gracias a flexibilizar su salario y percibir una parte en dinero y otra parte en productos o servicios y aprovechando las exenciones fiscales de algunos de estos productos, dando como resultado una disminución de su IRPF y, con ello, un aumento de su líquido total.
Según María Luisa Oliva, directora del Área de Retribución Flexible de la consultoría Mercer, “los beneficios de los empleados son uno de los medios más importantes para ayudar a las empresas a destacar como empleador de referencia. Actualmente, el mercado es altamente competitivo y los trabajadores esperan una gama amplia de opciones, de manera que los beneficios tradicionales pueden parecer pasados de moda. Un paquete competitivo y amplio de beneficios, que dé al directivo la posibilidad de adaptarlos a su estilo de vida es importante a la hora de atraer y retener al talento. Esta parece ser la principal motivación de las organizaciones para aplicar la retribución flexible”.
Retribución variable
Este tipo de retribución muy utilizada antes de la crisis, está perdiendo vigencia con la recesión. “Los sistemas de retribución variable, mayoritariamente diseñados y probados en los tiempos de bonanza económica, se han mostrado en la mayoría de los casos poco válidos para afrontar con éxito los retos derivados de la actual crisis económica. Esto ha impedido a las empresas introducir distintas modificaciones en sus herramientas de gestión, con vistas a conseguir la mejor adecuación de la retribución variable a sus actuales necesidades, tanto económicas como retributivas”, señala Jesús Atienza, director del servicio de información retributiva de Hay Group España.
Por su parte, Rafael Barrilero, socio de la consultora Mercer, considera que la crisis ha provocado la bajada de salarios a los directivos y en algunos casos “no se ha pagado la retribución variable, lo que ha provocado una disminución en la retribución salarial importante. En muchos casos la retribución variable se ha ligado más a los resultados que a la creación de valor”.
Pago en especie y contrato blindado
Otras de las fórmulas retributivas muy utilizadas en España con la recesión han sido los bonos diferidos, dirigidos, principalmente, a la alta dirección. Éstos ayudan a las empresas a controlar el corto plazo porque un porcentaje del bono se puede pagar a los empleados a plazos, en función de los resultados de la empresa o unidad de negocio. Esta forma de recuperación enfatiza el mensaje de que el bono no se fija hasta que los resultados positivos de la empresa o del negocio están asegurados. A juicio de Barrilero “los bonos son muy utilizados para la alta dirección en España porque dada la crisis se implantan medidas que se puedan pagar a pedio plazo”.
Las retribuciones en especie también están siendo muy utilizadas por las empresas para retribuir a sus directivos y están dirigidas, según Barrilero, “a los altos cargos”. Entre ellas destacan “los coches, los seguros médicos y los gastos de representación”.
Aunque pudiera parecer lo contrario, los contratos blindados siguen siendo una herramienta utilizada para retener talento. Según el socio de Mercer, “están dirigidos a la alta dirección y tienen la suerte de firmarlos un número muy selecto de ejecutivos”.