Parece que el hechizo de ‘Supermario’ comienza a disiparse, ya que la prima de riesgo española se mantuvo en el entorno de los 530 puntos básicos, y en la última sesión el Ibex 35 cayó más de un 2% y cerró prácticamente plano, al igual que el resto de los índices de las grandes plazas europeas. Todo esto a la espera de que la Reserva Federal Estadounidense anuncie a su vez medidas de estímulo, y después de que el Bundesbank echase muchas expectativas por tierra al insistir algunas horas antes en que el BCE debería centrarse en “cumplir estrictamente” con su mandato de velar por la estabilidad de los precios.
Sin embargo, el banco central alemán, que no ha dudado en calificarse a sí mismo como “el más grande e importante del Eurosistema”, no ha hecho otra cosa que añadir más leña a la hoguera. Una hoguera que crepita ya desde hace muchos meses, y cuyas llamas se hacen más grandes en cuanto alguno de los principales líderes de la Eurozona –muchos de los cuales, como Angela Merkel, se encuentran disfrutando de sus vacaciones estivales– se posiciona a favor o en contra de una mayor implicación del Banco Central.
Una opacidad necesaria, pero contraproducente
Esta semana, el primer ministro italiano, Mario Monti, ha asegurado que se vislumbra “la luz al final del túnel”, y ha abogado, junto con el presidente francés François Hollande, por “no perder un minuto” para salvar al euro. A estas declaraciones se contraponen las realizadas por el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que ha negado que se vaya a comprar deuda española tras reunirse con el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner.
Todos estos encuentros, así como muchos otros llevados a cabo en los últimos meses, se han caracterizado por un alto grado de opacidad, lo que teóricamente contradeciría las disposiciones del Tratado de Lisboa, que pretenden impulsar una Europa más democrática y transparente. Este sería también el caso de la agenda del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. En su comparecencia tras el último Consejo de Ministros, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, indicó que “la discreción es fundamental” y los contenidos de estas reuniones no han trascendido por deseo expreso de los interlocutores del jefe del Ejecutivo, entre los que se encontrarían Merkel, Hollande y Monti.
Precisamente, el mandatario italiano visitará La Moncloa este jueves, coincidiendo con la cumbre del BCE, para exigir conjuntamente que se cumplan los acuerdos del Consejo Europeo en el que se aprobó la recapitalización directa de la banca española. Según Enrique Barón, exministro socialista y antiguo presidente del Parlamento Europeo, la adopción de decisiones de calado en el seno de la UE es un proceso lento, complejo y sujeto a Derecho, y en una situación como la actual la opacidad sería necesaria para evitar dar pistas a los especuladores.
Aunque también podría tener su utilidad en una crisis que, como señala el presidente del Consejo General de Colegios de Economistas, Valentín Pich, tiene un fuerte componente político, tanto en lo que se refiere a las negociaciones diplomáticas como en la adopción de medidas de ajuste. Unas medidas que, como indica el presidente del Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid, Pedro Schwartz, están siendo mal recibidas por la opinión pública.
Pero, como señala el analista de la firma XTB, Miguel Ángel Rodríguez, la opacidad también puede ser contraproducente, porque la falta de información sembraría dudas en los mercados. “Parece que los líderes europeos dan la impresión de que no saben qué hacer”, subraya, “y han tratado además de esconder las divisiones que existen entre ellos restringiendo la transparencia”.
Mensajes contradictorios
Una vez más, Europa parece dividirse en dos grandes bloques: Norte contra Sur, el Mediterráneo frente a la austeridad calvinista impulsada desde Alemania. En medio de todo ello, el BCE, el Eurogrupo, y Estados Unidos, que, sumido en la precampaña electoral, ha instado a Europa a que adopte “acciones decisivas”. Y también España, que, aunque mantiene el nivel de ‘BBB+’ que ha adjudicado a su deuda la agencia de calificación Standard & Poor’s, no ha despejado completamente las especulaciones sobre un futuro rescate. Como explica Valentín Pich, en la crisis están interviniendo demasiados actores, que estarían lanzado numerosos mensajes contradictorios.
Las opciones de Draghi
Según Miguel Ángel Rodríguez, las principales posibilidades que se le presentan al BCE son comprar directamente deuda española e italiana, al igual que hace un año, o realizar una operación de este tipo a través del Fondo de Estabilidad Financiera (FEEF), dos alternativas que han sido rechazadas por Alemania. Una tercera opción, la que ha despertado más simpatías hasta ahora, consistiría en dotar de licencia bancaria al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), pero también ha sido cuestionada por el país germano.
El Bundesbank no ha dudado en reconocer que los políticos europeos “esperan demasiado” del BCE. Por su parte, Enrique Barón considera que tampoco “se puede esperar que el BCE haga milagros”. Esto se debería fundamentalmente a que, como recuerda el presidente del Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid, Pedro Schwartz, sus funciones están muy delimitadas por su mandato.
En este sentido, Rodríguez ve probable que el BCE opte por una solución intermedia, que podría no ser muy bien recibida por los mercados. “Si los inversores perciben que hay una falta de concreción, y que se vuelve a hablar de estudiar las medidas”, es posible que haya problemas que se vean reflejados en nuevos repuntes de la prima de riesgo. Algunos analistas creen que si dichos problemas fuesen a más se pondría en jaque la propia supervivencia del euro. No obstante, Enrique Barón señala que lo que realmente resulta preocupante es “la histeria” existente respecto a la prima de riesgo, sobre todo en un mes como agosto, que resultaría especialmente atractivo para determinados especuladores al estar los mercados “casi paralizados”.
El desconcierto autonómico
Para Barón, quien sí debería haber adoptado una postura más activa en los últimos días es el Gobierno español. A su juicio, Mariano Rajoy podría haber emprendido una gira europea como la que está llevando a cabo Mario Monti. Pero lo que realmente se echa en falta desde los mercados es, como indica Miguel Ángel Rodríguez, una “posición clara” por parte de los responsables europeos.
Todo esto no haría otra cosa que generar confusión e incertidumbre. Una incertidumbre que se vería incrementada aun más por algunos rumores que comienzan a comentarse en algunos círculos, y que apuntarían a un posible agotamiento de Rajoy y a posibles movimientos internos en el seno del Partido Popular. Aunque ésta podría no ser más que otra de las muchas hipótesis que se han planteado a lo largo de la crisis, que, si se caracterizaría por algo, sería por el desconcierto imperante, destaca Pedro Schwartz. Un desconcierto que, en su opinión, ha aumentado a raíz de la oposición manifestada por varias autonomías españolas a los objetivos de déficit y deuda fijados por el último Consejo de Política Fiscal y Financiera.