La situación es particularmente grave para esta entidad, porque se la acusa de violar las leyes de EE.UU, que restringen las transacciones con entidades iraníes debido al peligro de estar apoyando al programa nuclear de Teherán.
La comisión de valores de la bolsa de Nueva York ha calificado al banco, en un informe de 30 paginas, como una “institución canalla” que ha dejado al país en una posición de “vulnerabilidad ante grupos terroristas, traficantes de armas, reyes de la droga o regímenes corruptos”.
Además, el organismo regulador ha presentado como prueba, e-mails, operaciones y comunicaciones entre 2001 y 2007.
En 2006, uno de los máximos responsables del banco en EEUU advirtió a sus compañeros en La City que negociar con los iraníes “podría tener efectos catastróficos para la reputación” del banco. Desde Londres no le tomaron muy en serio y le respondieron: “ Malditos estadounidenses. ¿Quiénes sois para decirnos a nosotros y al resto del mundo que no podemos hacer negocios con los iraníes?”. Aunque sí el contenido no se ha revelado en nombre del remitente del correo.
Standard Chartered ya ha negado estas acusaciones y dice que no ha falsificado jamás los registros para ayudar a Teherán a eludir la legislación de Estados Unidos, y que combate el lavado de dinero.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses creen tener la certeza de que las supuestas transacciones ilegales de esta entidad se originaron en bancos europeos en el Reino Unido y fueron gestionadas a través de la sucursal de Nueva York. Es por eso, por lo que el Banco se enfrenta a sanciones que incluyen la perdida de la licencia para operar en Estados Unidos y a multas millonarias.
Pérdida de licencia
La revocación de la licencia sería un golpe devastador para Standad Chartered ya que sus operaciones en los países emergentes descansan primordialmente en el prestigio de sus operaciones en Nueva York.
De momento, los responsables del banco tienen que presentarse en Nueva York el próximo 15 de agosto para “explicar estas aparentes violaciones a la ley” y “demostrar por qué su licencia para operar en Wall Street no debería ser revocada”.
Esta entidad, que el año pasado obtuvo unas ganancias de casi 7.000 millones de euros (el 70% provienen del mercado asiático), había tenido hasta ahora una reputación intachable, alejada de los escándalos que han sacudido en los últimos años a la banca británica.
Otro banco de Reino Unido, HSBC, está también en aprietos en Estados Unidos, donde una comisión de investigación del Senado estadounidense le ha acusado de participar en actividades de blanqueo de dinero ligadas al tráfico de drogas de los cárteles de México.