Los convictos representan ya el 17% de los empleados de la empresa y han venido para suplir a unos veinte trabajadores que han sido despedidos en los últimos meses. Según el acuerdo alcanzado con el Ministerio de Justicia de Gales, Becoming Green solo puede contratar al 20% de su personal procedente de las cárceles cercanas a Cardiff, donde la compañía tiene su sede.
Mientras desde el Gobierno británico señalan las ventajas de trabajar en estas condiciones para la integración social y laboral de los convictos, los empleados de la empresa confiesan su indignación por los despidos de personal, que termina siendo sustituido por esta mano de obra barata procedente de las prisiones.
Un ex gerente de Becoming Green señala al diario “The Guardian” que lo que la compañía esta haciendo es “traer mano de obra barata porque, obviamente, es más rentable tener a criminales que trabajan por una miseria que contratar a un empleado”.
El personal también se queja de la inseguridad que le genera el hecho de compartir espacio con personas que cumplen condenas por delitos muy graves como el de asesinato y cuyas condenas están aún lejos de cumplirse. A esta inseguridad también contribuye el malestar entre los presos por la discriminación salarial que sufren, lo que enrarece todavía más el clima laboral.
La empresa dice que la prisión le ha permitido pagar a los prisioneros 0,50 euros la hora durante al menos 40 días hábiles, pero agrega que podría mantenerlos en ese nivel salarial durante mucho más tiempo si lo desea.
El Ministerio de Justicia británico ha confirmado que no hay límite de duración para las estancias de “formación” de los presos y que son los directores de las cárceles los que deben decidir.
“Tendencia preocupante”
Este tipo de practicas es habitual en Reino Unido, aunque nunca se había llevado a cabo de manera tan agresiva.
Las trabajadores del sector de las prisiones ya han calificado este plan de “repugnante” porque puede crear una “tendencia preocupante”. Opinan exactamente lo mismo que los sindicatos, que ya han mostrado su indignación al Gobierno.
Mientras tanto, en Becoming Green se defienden. “Este tipo de trabajo hace más fácil a los presos reinsertarse y adquirir experiencia para el futuro” dicen a través de una nota los responsables de esta compañía de energía sostenible que, paradójicamente, ha escogido un modelo de negocio bastante insostenible desde el punto de vista moral.