No sabemos cuántas viviendas tienen los bancos. Existen estimaciones. Hay portales dedicados a la venta de pisos que calculan unas 200.000. Profesores de universidad que aventuran medio millón. Pero nadie, salvo, tal vez, los auditores que están inspeccionando sus cuentas y los gestores de las entidades, conoce el dato real. Así, resulta difícil estimar si son muchas o pocas las 18.000 viviendas vendidas por las cuatro viejas cajas nacionalizadas en el primer semestre del año.
Lo que si es seguro, según los datos proporcionados por estas, es que han incrementado las ventas con respecto al año pasado. NovaGalicia, por ejemplo, ha obtenido 170 millones de euros, prácticamente lo mismo que en todo el año pasado. El futuro ‘banco malo’ cuyo funcionamiento aprobará el próximo viernes 24 el Consejo de Ministros es la causa del interés en desprenderse de los pisos.
Todo el mundo renegaba del ‘banco malo’. Ni el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ni sus ministros económicos, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, querían el ‘banco malo’. Pero, llegó el rescate bancario de Europa y sus exigencias, entre ellas esta fórmula de saneamiento. En esencia se trata de que las entidades entreguen sus ‘activos tóxicos’ (pisos y suelo), a ese organismo. Así, podrán volver a funcionar sin el lastre o la amenaza de sus pasados errores. Esa ‘entrega’ no será gratuita. El Estado, administrador, pagará por los activos.
Esta ha sido una de las fórmulas empleadas en algunos de los países que se han acogido a este sistema para salvar su sistema financiero. En otros, las entidades dañadas han sido accionistas del ‘banco malo’. Con lo que en el futuro se venda se cubrirán gastos, o no. En esos países hubo pérdidas o discretos beneficios testimoniales.
“Aquí aún no se sabe cómo se hará y por eso la entidades quieren vender. Los bancos temen una nueva valoración que dé otra vuelta de tuerca a sus balances”, explica Miguel Ángel Bernal, profesor especializado en el sector financiero del Instituto de Estudios Bursátiles: “En principio, el precio que pagará el Estado será en el que hayan sido provisionados a 31 de julio, el que se fije en las auditorías que se están realizando a cada entidad, pero no se sabe si Bruselas o Alemania impondrán nuevas exigencias que rebajen aún más el precio a pagar por ellos. De ahí el interés en deshacerse de cuantos más pisos mejor”.
De momento, sólo las entidades nacionalizadas están dando los datos del número de pisos que venden. Sólo ellas dan a entender que están desprendiéndose de ellos cómo sea. Justamente, aquellas que están obligadas a ceder sus activos ‘tóxicos’ al ‘banco malo’, como se firmó en el acuerdo de la ayuda a la banca entre España y los socios europeos. El resto de la antiguas cajas, de los bancos, sólo tienen que cederlos si necesitan ayuda. De esas entidades, no existe información. Y esa sería la jugosa, pues daría pistas de quién puede acabar solicitando la línea de crédito concedida a los bancos, el primer rescate europeo para España.
Dos bancos sí han manifestado su interés en vender sus activos con rapidez, pero son los que es seguro que no acuden al fondo: Santander y BBVA. Este último ha vendido 2.500 pisos en el primer semestre, un 40% más que el año pasado. Y el primero está ofreciendo viviendas reduciendo considerablemente su precio inicial. En Seseña, por ejemplo, pisos de cuatro dormitorios que llegaron a anunciarse por 300.000 euros se han rematado ahora por 99.000.
Aún no se debe comprar
“Pese a todo, pese a esas ofertas, no es el momento de comprar. Hay que aguantar unos o dos años porque los precios van a bajar más todavía”, garantiza Borja Mateo, experto en el sector inmobiliario. “Y eso lo saben los bancos. Si creyesen que van a subir los precios no estarían vendiendo a los actuales. Los mantendrían en su cartera dado que los tienen provisionados. Pero ellos saben que o los venden ahora o van a perder dinero en el futuro. Desde el precio más alto de los pisos en el momento de la compraventa, no de las tasaciones, en la burbuja hasta ahora, los pisos han bajado un 45%. Este año va a cerrarse rondando el 50% y el que viene llegaremos al 60%. No hay que comprar, aunque quieren movilizar a la gente para que compre. Van a inducir de forma torticera al error. Ahora el que compra, no sabe lo que está pasando”.
Eso incluye a los fondos de inversión, que estarían esperando a un mayor descenso de los precios antes de adquirir viviendas con las que poder negociar en España. No tendría sentido que se hicieran con un parque de viviendas cuya rentabilidad aumentará en unos meses en función del descenso de los precios.
Mateo considera además que las rebajas que ofrecen los bancos sobre sus viviendas, los publicitados descensos de un 60% sobre el precio inicial, no son tales: “Se están vendiendo por encima de los pisos que no son de ellos. Ellos descuentan sobre el valor de tasación, que ya era superior al real, no sobre éste”.
Por ejemplo, un piso vale 100, la tasadora lo elevó a 115, el banco reduce su precio un 60 y lo ofrece por ejemplo, por 70. Superior al 55 al que estaría ese piso si tomamos el calculo del porcentaje de la bajada de precios de Mateo. “Pero pese a esto, los bancos están logrando vender pisos porque ellos ofrecen financiación para los suyos, pero no facilitan los préstamos para comprar los de otros”, señala.