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MIÉRCOLES, 10 DE ABRIL DE 2013

Letras del Tesoro, producto estrella del nuevo mercado de deuda soberana para particulares


La plataforma electrónica del Tesoro y BME atraerá sobre todo a inversores de perfil conservador, a los que interesan más los valores a corto plazo, ya que son productos de menos riesgo. En dos días se han negociado 917.000 euros

David González / Madrid
Imagen de la Bolsa de Madrid / ©Javier Martín-Romo
Imagen de la Bolsa de Madrid / ©Javier Martín-Romo

La ‘guerra de depósitos’ ha dado el salto a la deuda soberana. Ante las limitaciones impuestas a los ‘superdepósitos’ de la banca, son muchos los que piensan que el mercado secundario para particulares del Tesoro y Bolsas y Mercados Españoles (BME) podrá atraer a numerosos inversores. En los dos días que han pasado desde su entrada en funcionamiento, en la plataforma se han negociado ya a través de órdenes electrónicas operaciones por valor de 917.000 euros. Pero, pese a la seguridad de la deuda española, los pequeños inversores siguen siendo renuentes a todo aquello que implique riesgo, sobre todo si se tiene en cuenta la actual situación de los mercados. Por ello, y hasta que se disipe la incertidumbre sobre la economía, los productos estrella del nuevo mercado serán las letras del Tesoro.
“Los particulares y las empresas no financieras pueden comprar y vender deuda pública como si estuvieran invirtiendo en acciones o deuda privada”. De esta manera, el secretario de Estado del Tesoro, Íñigo Fernández de Mesa, ha resumido el funcionamiento del nuevo mercado, creado a partir del Sistema Electrónico de Negociación de Deuda (SEND). Esta iniciativa facilitará el acceso a los mercados de deuda a los pequeños inversores, pero también permitirá al Estado tratar de captar a los miles de inversores que buscan alternativas a los depósitos bancarios, a raíz de los topes a las retribuciones que ha implantado el Banco de España (BdE).

Más rentabilidad y menos riesgo

Lo cierto es que puede conseguirlo. Según Mariano Rabadán, presidente de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), para que un mercado pueda tener éxito debe tener seguridad, rentabilidad y liquidez, y en la actualidad la deuda soberana española ofrece todo esto.

Además, la renta fija siempre ha sido especialmente atractiva para los inversores conservadores, que han visto en ella un modo de esquivar la volatilidad de los mercados de renta variable. Sin embargo, como señala el analista de la firma XTB Daniel Álvarez, la actual crisis ha hecho que “una serie de máximas que hasta ahora se habían considerado como infalibles pierdan parte de su vigencia”.

Así, antes de que comenzasen los problemas asociados a la deuda soberana en la Eurozona era comúnmente aceptada la idea de que aquel que invirtiese en bonos o letras ganaría menos que otro que lo hiciese en acciones empresariales, pero estaría más seguro frente a las turbulencias en el mercado. Las alzas continuadas de las primas de riesgo de los periféricos del euro durante los últimos tres años se han encargado de desmontar esta creencia.

Por este motivo, de entre los productos ofertados por el Tesoro y BME, los que resultan más atractivos son las letras, ya que encajan a la perfección con la filosofía de maximización de la rentabilidad y minimización del riesgo de los pequeños inversores más conservadores, que consideran que dicho riesgo es mayor cuanto mayor sea el plazo de vencimiento de la deuda. Un plazo que, en las letras, no supera en ningún caso los doce meses.

Los bonos, para más adelante

A día de hoy el Tesoro ofrece rentabilidades comprendidas entre el 0,285% para las letras a tres meses y el 1,363% de las letras a un año. El problema es que, incluso con los límites del BdE, las remuneraciones de los depósitos bancarios a un año siguen siendo superiores, del 1,75%. Ahora bien, aunque reconocen que esto puede hacer que más de un inversor se lo piense varias veces antes de decidirse, varios expertos piensan que la seguridad que ofrece el Estado puede inclinar la balanza definitivamente hacia la renta fija.

Eso sí, todos coinciden en que, por el momento, y sobre todo para los más inexpertos, lo más recomendable son las letras, en tanto que los valores a más de dos años –bonos y obligaciones, cuyas rentabilidades oscilan entre el 2,275% y el 4,898%– serían más aptos para aquellos con perfiles más orientados al riesgo. En cualquier caso, y como señala Javier Kessler, presidente de la Asociación de Empresas de Asesoramiento Financiero (ASEAFI) y socio de la firma K&C, lo que todo inversor tiene que tener muy presente “qué es lo que quiere comprar, y para qué”.

Órdenes por vía electrónica

Según Fernández de Mesa, el nuevo mercado supervisado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), es transparente y está centralizado en torno al SEND. Ha sido diseñado específicamente para pequeños inversores y empresas que no se dediquen a actividades financieras, que tienen en sus manos deuda pública por valor de 5.200 y 13.400 millones de euros, respectivamente.

Dicha deuda, que ha sido comprada en las subastas del mercado primario, puede ser intercambiada en la plataforma por medio de órdenes que se tramitan por vía electrónica, y en un horario comprendido entre las 9.30 y las 16.30. Estas órdenes se introducen en el SEND a través de un sistema multilateral, en el que un inversor formula su solicitud de compra o venta con un precio límite para la operación, que tiene además una vigencia temporal limitada –de un mes o una semana–. La otra opción es un procedimiento bilateral en el que se efectúan operaciones ya efectuadas entre dos inversores.

En todo caso, los particulares deben actuar a través de intermediarios que tengan acceso al sistema, y a los que se deben indicar en la correspondiente orden de compra o venta el valor sobre el que se quiere operar, el precio límite de la operación y el volumen nominal de dicha orden. En este sentido, y con el fin de incrementar la transparencia, se piensa incrementar la información pública disponible sobre los valores y los precios de las operaciones, que, de momento, es escasa. Como ejemplo, y de acuerdo con los últimos datos del SEND, en lo que va de semana se han pagado precios cercanos a los 100 euros por dos operaciones de compra de obligaciones del Estado a ocho y doce años.

¿Y las Pymes?

Curiosamente, y como subraya Daniel Álvarez, este mercado funcionará de forma paradójica, ya que atraerá a más inversores en momentos como el actual, en el que los problemas económicos hacen que muchos prefieran no invertir en las empresas del Ibex 35 o del mercado continuo. Cuando se produzca la recuperación económica, es probable que esos inversores regresen a esos valores o al mercado primario de deuda.

Sin embargo, del éxito que tenga la plataforma dependerá, con toda seguridad, la puesta en marcha del otro gran mercado alternativo anunciado por el Gobierno: el Marfi, que podría movilizar en un año hasta 1.000 millones de euros para financiar a pequeñas y medianas empresas (Pymes), rompiendo así el bloqueo del crédito por parte de los bancos. Pero este mecanismo únicamente será viable si los inversores demuestran interés en estas fórmulas alternativas, acudiendo primero al mucho más seguro mercado de deuda.

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