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Sábado 20/09/2014. Actualizado 20:00h.

economía

JUEVES, 20 DE JUNIO DE 2013

Diez filiales de inmobiliarias y constructoras españolas en Europa, al borde de la quiebra


Según fuentes del sector y expertos, los concursos de acreedores de la promotora BAMI y de la constructora austriaca Alpine, controlada por FCC, anuncian más procesos similares para los próximos meses. Muchas otras empresas seguirán vendiendo activos para reducir deuda y contrarrestar la caída de la inversión

David González / Madrid
Foto: ©Gabriel Morales
Foto: ©Gabriel Morales

La crisis del ladrillo ha afectado especialmente a España, pero no es un fenómeno exclusivo de nuestro país. La patronal Seopan indica que en 2013 las inversiones en esta actividad caerán el 2,2% en Europa, hasta situarse en 1,331 billones de euros. No obstante, se espera que el próximo año dé comienzo una tímida recuperación. Pero, cuando llegue este momento, muchas grandes inmobiliarias españolas, sus filiales en el Viejo Continente, y algunas de las firmas europeas que pertenecen a su vez a los grupos constructores españoles, podrían estar al borde de la quiebra. De hecho, diez de ellas ya se han visto afectadas por algún proceso concursal desde el inicio de la crisis en 2008.
Según expertos y fuentes del sector, es probable que, tras la entrada en concurso de acreedores de la filial austríaca de FCC, Alpine, en los próximos meses haya más procesos similares, que afectarán sobre todo a las empresas controladas por las promotoras. Las constructoras aguantarán mejor el tirón, aunque para ello deberán seguir vendiendo activos. 

“No se puede descartar que Alpine entre en quiebra”. Así de categórico se mostraba el director ejecutivo de la empresa, Arnold Schiefer, poco después de que se supiese su intención de solicitar el concurso de acreedores. Lo cierto es que los últimos datos registrados en su balance, correspondientes al primer trimestre del año, no llaman precisamente al optimismo. Entre enero y marzo de 2013, las pérdidas de la compañía fueron de 90 millones de euros.

“Un futuro muy negro”…

La situación se complica aun más a causa de la deuda de la constructora, que, como ha señalado FCC en el comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), ascendió en el primer trimestre a 625 millones de euros. Asimismo, la compañía que preside Esther Alcocer Koplowitz indica que, para tratar de solucionar este problema, podría tener que provisionar la totalidad del valor de los activos de Alpine en sus cuentas consolidadas, lo que le ocasionaría unas pérdidas de 289 millones de euros en el ejercicio 2013.

Como explican a ARNdigital fuentes del sector, es posible que en los próximos meses haya más casos similares. Según dichas fuentes, los descensos continuados en la inversión en construcción a lo largo del último lustro y el fuerte endeudamiento de las filiales y de sus matrices –que en 2012 superó los 60.000 millones de euros, entre constructoras e inmobiliarias– hacen que el futuro “siga presentándose muy negro a corto y medio plazo” .

…sobre todo para los promotores

De acuerdo con los últimos datos de la consultora Creditreform, correspondientes a 2012, la crisis había provocado la entrada en concurso de acreedores de algo más de 37.000 constructoras en toda la Unión Europea (UE), y se espera que esta tendencia se mantenga a lo largo de 2013. Las más afectadas, después de España y otros periféricos de la Eurozona, han sido las de aquellos países del Este de Europa en los que, como sucedió en Polonia y Bulgaria, el sector del ladrillo experimentó un ‘boom’ similar al vivido en nuestro país.

El caso de Alpine es, por sus dimensiones, el más significativo de los que han tenido lugar hasta la actualidad. Sin embargo, la primera empresa vinculada a una multinacional española de la construcción que se declaró en concurso de acreedores, en agosto de 2012, fue una compañía polaca especializada en infraestructuras ferroviarias, PNI. Esta firma pertenece a su vez al grupo Budimex, controlado por Ferrovial. La insolvencia de PNI le causó unas pérdidas de 11 millones de euros a Budimex, cuyos ingresos descendieron el 28% en el primer trimestre de este año, hasta los 264 millones de euros.

A esta situación contribuye, a su vez, el impacto que la caída de la inversión en vivienda e infraestructuras en España está teniendo para los grandes grupos constructores. En opinión de David Taguas, antiguo director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno durante el primer mandato de José Luis Rodríguez Zapatero y ex presidente de Seopan, subrayan que, tras el desplome del 44% de las inversiones en obra pública, las perspectivas son “muy negativas”.

No obstante, según Taguas los concursos de acreedores no afectarán tanto al negocio internacional de las constructoras como al de los promotores. Algo en lo que coinciden otros expertos como el socio director de la consultora Horizone, Julio Gil, que indica que muchos de los procesos concursales de filiales que probablemente se abran en un futuro vendrán derivados de los propios concursos en los que se encuentran inmersos sus matrices en España.

El mercado de oficinas, estancado


Así parecen indicarlo, a su vez, los pronósticos de algunos expertos, que no dudan en afirmar que todas las grandes inmobiliarias cotizadas pueden acabar quebrando en un plazo de cinco años. Hasta ahora, ocho filiales han acusado ya los efectos de dichas declaraciones de insolvencia. La primera de ellas fue la inmobiliaria búlgara de Martinsa Fadesa, la mayor concursada de la historia reciente de España. Esta empresa fue liquidada en 2011. Casi todas las demás compañías afectadas por los concursos de las promotoras españolas se encuentran radicadas, en su inmensa mayoría, en las dos mayores ciudades de Europa Occidental: Londres y París.

No en vano, el negocio del alquiler de oficinas en estas dos capitales europeas atrajo a prácticamente todos los gigantes españoles del ladrillo durante los años de la bonanza económica. Ahora, la situación ha cambiado radicalmente. Según un estudio de la división inmobiliaria de BNP Paribas, el mercado de oficinas en Europa sigue con la tendencia a la baja de los últimos cuatro años, habiendo descendido el 4% respecto al primer trimestre del año anterior. Este es el escenario en el que, desde la segunda mitad de 2012, empiezan a producirse concursos de acreedores: el de Reyal Urbis, que gestiona inmuebles tanto en Londres como en París; el de Renta Corporación, que declara también en concurso a sus filiales francesa, británica y alemana; y el de las empresas del expresidente de Metrovacesa, Joaquín Rivero, y de su antiguo socio, Bautista Soler.

Una de estas últimas sociedades, Alteco, es el vehículo a través del cual Rivero controla el 16% de la inmobiliaria francesa Gecina, propietaria a su vez del 45% de otra promotora presidida por Rivero: BAMI, declarada en concurso de acreedores con una deuda de 620 millones de euros el mismo día en que se dieron a conocer los problemas de Alpine. Como subrayan varios especialistas, este proceso puede resultar “altamente perjudicial” para la compañía francesa.

La única salida: vender

En opinión de David Taguas, si las constructoras pueden hacer frente mejor que las inmobiliarias a estos problemas, es porque han logrado “sanear en gran medida su balance”. Y para ello, no han hecho otra cosa que vender activos. Uno de los mejores ejemplos lo constituye ACS, que, pese a tratar de desprenderse de grandes paquetes de activos de su filial alemana Hochtief, no ha conseguido evitar que su deuda se incrementase el 21% a lo largo del primer trimestre.

Por este motivo, según Taguas, todo parece indicar a que las constructoras seguirán vendiendo parte de sus filiales europeas, más aún si se tiene en cuenta que, para ellas, la principal fuente de beneficios está en América del Sur, mientras que Europa apenas representa el 10% de su facturación, como ocurre en el caso de OHL. Y esto es lo que tratan de hacer también inmobiliarias como el SIIC de París (filial de Realia) y Testa, que buscan deshacerse de sus complejos de oficinas en la capital francesa. Algo parecido puede sucederle a Alpine, por la que el grupo austríaco Porr ya ha mostrado su interés. Pero no a filiales como a las de Reyal Urbis o Renta Corporación, ya que, como apunta Julio Gil “su situación es tan delicada y su valor tan bajo que si se vendiesen automáticamente entrarían en quiebra”.

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