La deuda pública española aumenta en casi diez millones y medio de euros cada hora. Es un ritmo infernal que ya quisieran para sí algunos pilotos de Fórmula 1. Las Comunidades Autónomas son las que más aprietan el acelerador, su deuda aumenta un 17%.
La deuda pública acumulada a 31 de diciembre de 2011, según el Banco de España, asciende a casi 735.000 millones de euros, el 68,5% del PIB. Es decir, con esta deuda, toda la producción anual, toda la actividad económica de los españoles está comprometida hasta casi el día de la Virgen de Agosto. A cada español le corresponden 34.000 euros de débitos.
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, anduvo días atrás por Asia, concretamente por China. La nueva gira del ministro tiene las mismas viejas aspiraciones de siempre: convencer a las autoridades de Pekín de que invertir en España no tiene riesgo y además tiene premio: una rentabilidad mayor a la de la media europea.
Los territorios al este de la Gran Muralla suponen la mayor reserva de divisas y ahorro del mundo. Se puede ‘vender’ que la deuda pública española sigue siendo relativamente baja. La media de la zona euro supera el 87%, 18 puntos por encima de la nuestra. La dificultad estriba en que, en mitad de la recesión, la nuestra avanza a mayor velocidad, especialmente en las Comunidades Autónomas. Por eso, quizá, el ministro De Guindos dejó entreabierta la puerta a los hispanobonos en su comparecencia en el Senado. Los hispanobonos no serían otra cosa que un rescate de las Comunidades Autónomas por parte del Estado.
En la Ley de Estabilidad Presupuestaria se indica que ninguna Comunidad Autónoma podrá presentar una deuda pública superior al 13%. En el borrador de la norma este nivel se encontraba en el 10. En esa franja prácticamente ninguna Autonomía cumpliría. Lo que se ha hecho, entonces, es ampliar en tres puntos el nivel de posible endeudamiento regional para reducir la factura del más que posible rescate estatal.
En la última semana, el Tesoro español logró colocar sin problemas más de tres mil millones de euros en bonos a medio plazo y a un interés menor, más o menos al mismo coste que en el verano de 2010. La demanda fue fuerte, cuatro o cinco veces superior a lo ofertado, pero esta vez, los responsables del Tesoro decidieron pisar el freno. En sólo tres meses han conseguido financiar el 40% de lo previsto para todo el año. En el mercado se comenta que España ha acumulado unos 50 mil millones en liquidez, por si todavía vienen peor dadas.
Este dato señala la desconfianza del Gobierno. Teme que antes de que llegue el inicio de la recuperación económica, a final de año, se produzca algún que otro ‘evento’ financiero, ya sea en Portugal, Irlanda, la eterna Grecia o, de carácter interior, en alguna Autonomía. Por eso, el titular de Economía se ha convertido en el principal ‘agente comercial’ del Reino de España. Va por todo el mundo con el maletín de muestras: las reformas económicas a tutiplén.
En Bruselas, con lo del déficit público, el regateo no le salió del todo bien, el agua, y las manos de Junker, rodearon su gaznate. De Guindos terminó atragantándose y de paso todo el Gobierno. Montoro debió improvisar ante el Parlamento en el debate sobre el techo de gasto. Un proyecto, que tras el revolcón comunitario, llegó a las Cámaras con un roto y descosido de cinco mil millones más en las cuentas. Hacienda prepara nuevas tijeras para el recorte y confección de los Presupuestos. Más presión para de Guindos a la búsqueda de dinero en el Reino de la Seda. Y es que, aunque sea con dinero chino, hay pagar la ‘tela’, la tela que cortar.