España va ya por el quinto año triunfal de la crisis y todavía con la restructuración financiera por hacer. Nos hemos quedado en paños menores bancarios a pesar de los mensajes pretendidamente tranquilizadores que las autoridades nos han ido repitiendo machaconamente en estos años. Lejos quedan las palabras del Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, de que tenemos el mejor sistema financiero del mundo. Más lejos todavía quedan las del anterior presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando colocaba a España en la “Champions Ligue”.
Mariano Rajoy lleva cinco meses en La Moncloa y cada viernes nos sorprende con una reforma. Este viernes, el Consejo de Ministros rizará el rizo, aprobará una reforma de una de sus reformas, como anunció en Onda Cero. En febrero, el Gobierno sacó adelante una restructuración financiera que supone más de 50.000 millones de euros de provisiones de las entidades para hacer frente a los riesgos asumidos en el sector inmobiliario. Pues bien, la reforma del ministro Luis de Guindos se ha quedado corta, incluso puede haberse quedado a la mitad. La realidad va más deprisa de lo que el Gobierno desea hasta el punto de que lucha para no quedar rezagado.
Rajoy está dispuesto a apretar el acelerador en la reforma financiera, tal y como reclamó en Barcelona la semana pasada el BCE. Su presidente, Mario Draghi, fue explícito y contundente: “No albergo ninguna duda de que se tomarán las acciones adecuadas y a la velocidad requerida”. El FMI, una semana antes, apuntó directamente a Bankia. El Ministerio de Economía y el Banco de España decidieron establecer un plan de saneamiento y cambios en el gobierno corporativo de Bankia en cuanto vieron las cuentas el pasado 30 de abril. Rajoy dijo repetidamente que no habría dinero público para el saneamiento de los bancos, pero lo habrá, ya sea a través de préstamos o vehículos financieros más o menos ingeniosos que aparten el ladrillo tóxico de los balances. Algo similar hicieron Alemania, Holanda o Reino Unido… en el 2009. La cuestión es que los mercados van rápido y España cinco años lenta.