Opinión

El agujero negro de la enseñanza y la sanidad

Miguel Ángel Jiménez - MIÉRCOLES, 4 DE JULIO DE 2012

Una de las reglas básicas y de catón, que se aprende en primero de economía, es que para que una economía funcione no se puede gastar más de lo que se ingresa. El déficit no es otra cosa que el exceso de gasto, por encima de nuestros ingresos, y eso tarde o temprano lleva al colapso del sistema, sea en una economía familiar, empresarial o de país. A esta primera lección no fue el ínclito Rodríguez Zapatero, preocupado por cosas más trascendentes.

Su sustituto, Mariano Rajoy, un pulcro registrador de la propiedad –más ducho en leyes que en números–, se ha encontrado una gigantesca deuda –déficit– en nuestras cuentas, y no sabe cómo meterle mano para adecentarla. Preso de sus complejos de falta de liderazgo y de imagen, va a remolque de los hechos para no pisar ningún callo, y que no le llamen retrógrado derechista. Otro complejo más que añadir a su poliédrica personalidad.

Metidos en harina, se piensa que aumentando la presión fiscal se puede ir reduciendo la deuda, pero no se atreve a cortar por lo sano y frenar las razones de la monstruosa deuda, resultado del despilfarro de un Estado que nos está diez tallas más grande que nuestro esmirriado cuerpo.

Y el tajo principal hay que acometerlo por los temas que pese a ser aparentemente intocables bajo el aura de que forman parte de nuestro sacrosanto estado del bienestar, deben ser despojados de esa bula, ya que, si no, terminarán por sumirnos en la pobreza total.

Así que vamos a enumerar los deberes. El primero, modificar el tema de las pensiones. Fijar una pensión de subsistencia para todo el mundo y permitir, con la parte de las cuotas liberadas, que cada ciudadano se busque su sistema privado de pensión. Luego vendrá reducir el número de empleados públicos en al menos un 30% e invertir en tecnología para mejorar su eficacia.

Otra cuenta pendiente es acabar con el cáncer de lo gratuito, comenzando por la enseñanza, que cuesta un ojo de la cara y no genera gente preparada dado su bajísimo nivel de calidad. Fiscalizar la productividad de los docentes, que encuentran en el empleo público de la enseñanza, sobre todo en las universidadades, una bicoca que es lo más parecido a la licencia de holganza permanente. Acabar con esos catedráticos que no dan una clase, no publican un estudio, no pisan nunca las aulas y se dedican a temas privados con todo el desparpajo del mundo.

No es concebible que tengamos más de 80 universidades en nuestro país, en algunas de las cuales hay más profesores que alumnos matriculados en carreras, y ninguna, absolutamente ninguna, figuren entre las mejores del mundo.

El dinero que dilapidamos en la enseñanza, gracias al mito de su obligatoriedad en el estado del bienestar, daría para obtener una enseñanza de calidad y eficaz en una docena de países de tamaño similar al nuestro.

Tarea pendiente es también acabar con los abusos en la sanidad. Debe de recibir todos los servicios quien haya cotizado, y los que no, asistencia de urgencia, y si necesitan un largo tratamiento que lo reciban en su país de origen. Suprimir la gratuidad en decisiones personales, que no hay motivo para que paguen los demás, como el aborto, que es un asesinato legal, y a muchos no nos interesa pagar, y, si no, que hubieran sido responsables.

Y frenar el consumo indiscriminado de medicamentos, y que sólo sean gratuitos por razón de renta y para los enfermos crónicos.

Tema aparte es reducir el aparato del Estado, desmantelar la mayoría de las competencias de las autonomías, y minimizar el número de cargos públicos en las mismas, cuyos sueldos deberían fijarse como se fijan los de los funcionarios, acabando con las canonjías de las super pensiones, salarios vitalicios y demás prebendas. Prohibir expresamente que una vez cesados en el cargo se pueda tener otro puesto en la Administración retribuido.

Si apareciera el hada madrina y realizara estas cosas, junto con la supresión de todo tipo de subvenciones, sean las que sean, en muy poco tiempo veríamos de nuevo salir el sol.
¿Pero hay algún político que quiera hacerlo? Me temo que no, porque de qué iban a vivir los pobres.


1 / 5 (6 votos)
  • Deja comentario
  • Imprimir
  • Recomendar artículo
  • Aumenta fuente
  • Disminuye fuente


  • Delicious
  • Menéame
  • RSS






Más opinión
LUNES, 20 DE MAYO DE 2013
VIERNES, 17 DE MAYO DE 2013
MIÉRCOLES, 15 DE MAYO DE 2013
DOMINGO, 12 DE MAYO DE 2013
MIÉRCOLES, 8 DE MAYO DE 2013
Caixa 130520 Caixa Jovenes
Desayuno sin diamantes
Desayuno sin diamantes

Escombros sobre la cultura
Llevo días dándole vueltas al tema. Reconozco que aquí en mi humilde taller rodeado de minuciosas herramientas y piedras que serán bellas gemas una vez cortadas y pulidas, no alcanzo a comprender lo de la Bienal de Venecia...

Lea más...
Mapfre