Desde que Mario Puzo escribiera su excelente novela ‘El Padrino’ las organizaciones mafiosas han alcanzado una suerte de pátina de ‘honorabilidad’ en nuestra sociedad. Algo que no deja de sorprender.
Los principios éticos, la moral, la percepción del bien y del mal, lo que es reprobable jurídicamente y la admiración de la sociedad por el esfuerzo del individuo son asuntos difuminados por ‘organizaciones’, que socialmente se enaltecen y se admiran.
Sólo así es posible comprender que organizaciones que tuvieron un origen justo y necesario, como los sindicatos, los partidos políticos y alguna más que se quedan en el tintero de este tallador de gemas, hayan devenido en puramente mafiosas, donde el jefe marca las reglas y decide sobre vidas y haciendas de sus militantes.
Un paradigma de esto es, sin duda, el sindicato de pilotos de Iberia, cuyo capo pretende dictar la política empresarial de la compañía, después de que sus antecedentes como capo de todos los capos en la aventura de Binter Canarias no le conviertan precisamente un modelo de gestión a imitar.
Ahora, un antiguo primate de los que abundan en el nacionalismo vascongado pretende convertir a la banda terrorista ETA en una especie de fundación. Los peregrinos argumentos del ‘antiguo’ son que resulta necesaria para la reinserción de los asesinos de la banda y por su importancia social. El modelo, sin embargo, es el de una banda mafiosa que quiere lograr la honorabilidad social a toda costa.
Habrá imbéciles que apoyen la idea, vacíos de todo sentido humanista de la existencia y propensos a dar carta de naturaleza e igualdad a los asesinos con los asesinados.
La propuesta se antoja tan ‘bestia’ que no hay palabras para calificarla. El bípedo en cuestión es sin duda un primate no evolucionado que no alcanza la categoría de homo sapiens, por cuanto sólo a alguien sin alma se le puede pasar por la cabeza semejante gilipollez.
Como el lenguaje políticamente correcto me parece un argucia de los débiles para no enfrentarse a la realidad, hay que dejar bien claro que la banda ETA es una organización mafiosa, asesina, repugnante, compuesta por enfermos violentos que no merece ningún tipo de conmiseración y a la que hay que desear, como a sus integrantes, la pronta desaparición de la tierra porque no merecen el aire que respiran.
Ya está bien de oír hablar del problema vasco. ¿Es que acaso son superiores? El mal llamado problema vasco es una suma de deseos egoístas e insolidarios, que ha tenido siempre cobijo en el ideario de la izquierda, que ni tiene ideas ni piensa.