
La esperanza que muchos ciudadanos habían depositado en el Partido Popular para salir de la ciénaga en la que nos metió Rodríguez Zapatero se está diluyendo como un azucarillo en el agua. Este tallador de gemas se sorprende de que tomen algunas medidas que, además de ser auténticos brindis al sol, van en contra de los deseos de sus votantes.
Es lo que se llama darse un tiro en el pie y luego pedir hora en el ambulatorio.
La última de estas memeces es la de obligar a nuestros soldados a pagarse el 50% del rancho del cuartel. Según el listo que ha parido la idea, se ahorran 15 millones de euros… y se cabrea a todos aquellos que consideran que el Ejército es de las pocas instituciones serias de este país.
Mucho más de 15 millones se podrían ahorrar si se suprimen todos los coches oficiales personales de ministro para abajo. Si se suprimieran los asesores externos y se utilizaran funcionarios públicos, se prohibieran las tarjetas de crédito con cargo a los presupuestos, y se anularan las mal llamadas comidas de trabajo en las que ni se come ni se trabaja. Si se suprimieran las subvenciones a los partidos, sindicatos y patronales. Que cada palo aguante su vela. Y, finalmente, si se redujera la publicidad y la propaganda de los organismos oficiales.
Pedir a nuestros soldados que paguen el 50% de su rancho es un mal chiste, sin duda parido por alguien que no hizo la mili, ni conoce las ‘delicatessen’ que se dan en nuestros cuarteles. No son más bobos porque no se entrenan.