La salida de pata de banco del ministro de la cosa económica, pidiendo a los directivos de las empresas cotizadas en el Ibex que se rebajen el sueldo, es de aurora boreal.
Luis de Guindos, el responsable de decirle a un banquero norteamericano que la banca española estaba quebrada (Rubalcaba, dixit), el que ha manejado el asunto Bankia como elefante en cacharrería, olvida que las empresas son muy suyas de hacer lo que estimen oportuno.
Los directivos y consejeros de las empresas que cotizan en el Ibex tienen los salarios que tienen, porque los dueños de las empresas –los accionistas– los aprueban en sus juntas. No es este el caso de las Cajas de Ahorro en las que, al no tener dueños, los propios directivos, con la anuencia de los políticos de turno, se auto concedían el sueldo.
Los accionistas son los que deciden si los directivos siguen o no, los que valoran su gestión. El dinero es suyo y ningún político les tiene que decir qué hacer con él.
Pero, como ahora sacan la tijera de recortar a los que quieren y pueden, lanzan chorradas de este tipo para hacer populismo barato y dar carnaza al público del Circo al que tanto quieren y al que tanto le deben.
Si el señor De Guindos quiere que le tomemos en serio, que cancele las subvenciones a los partidos políticos, a los sindicatos, a las patronales. Que aligere la Administración de personal metido a dedo, que suprima los coches oficiales, que iguale las condiciones fiscales y de pensiones de los políticos con las de todos los ciudadanos, que cierre empresas públicas –empezando por las televisiones autonómicas–, que pida al fiscal que meta en el trullo a los directivos de bancos y cajas que han realizado todas las golfadas que estamos pagando, y que se deje de tonterías como esa de los sueldos.
El que los ricos paguen la crisis es algo que pertenece al pensamiento del siglo XIX. Los ricos deben de pagar la misma proporción de sus ingresos que el resto de los mortales. Eso es lo que nos hace iguales, no pretender que los más listos, los más emprendedores, los creadores de riqueza sean los paganos de la imbecilidad general.
Cuando se caerán del Guindo.
Por cierto, señor ministro, es un signo de ostentación imperdonable salir en las fotos de prensa con un preciado Bulgari de correa de caucho en la muñeca, algo que no es nada vulgar. ¿Por qué no usa uno de los que ‘regalan’ los periódicos que son menos ‘ostentóreos’?