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Martes 31/05/2016. Actualizado 13:49h.

política

MARTES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2012

No saber qué pensar, razón del espeso silencio del empresariado catalán sobre la independencia


El sector empresarial mantenía la necesidad de la reforma del sistema de financiación. El independentismo trae un escenario nuevo que aún se está estudiando: Para qué, por qué, cómo… Los empresarios no lo tienen claro y callan

J.M. Rivero / Madrid
El presidente catalán, Artur Mas, en un foro con empresarios catalanes / ©EP
El presidente catalán, Artur Mas, en un foro con empresarios catalanes / ©EP

¿Es ‘Casa Tarradellas’, la de las pizzas, una compañía independentista? Puede que sí, o puede que no. Lo sería si escuchamos al delegado de la Cámara de Comercio de Barcelona en la comarca en la que tiene su sede. Este afirma que preguntaron a las diez empresas más grandes de allí qué les parecía la idea de separarse del resto de España y la independencia obtuvo una buena acogida.
No detalló quién respondió qué, pero muchos han concluido que la alimentaria defiende el separatismo. Pero si hacemos caso a un chascarrillo de Internet pensaremos que eso es erróneo: el propietario, Josep Tarradellas Arcarons, abroncó a los trabajadores que se manifestaron el pasado 11 de septiembre por la secesión. ¿Y cuál es la verdad? No se sabe, porque oficialmente y públicamente no se pronuncia sobre este aspecto, como la mayor parte de las empresas catalanas. Desde luego nadie tiene que confesar públicamente cuál es su ideología, o su voto. Ni se pide ni lo hace el presidente del Banco Santander o el dueño de Zara, por poner dos ejemplos.

Pero en este caso, aparte de la discrección sobre las opiniones propias, concurren otros motivos para esa reserva, según los que conocen al empresariado de la zona, que solo han roto José Manuel Lara, al anunciar que trasladaría su negocio editorial ‘en castellano’ si se proclama la independencia, y los propietarios del grupo inmobiliario Bonanova y la correduría de seguros Galilea, quienes defienden la unión e invitan a sumarse a ella en la web ‘fempinya’, creada junto a profesionales vinculados al Partido Popular. La tesis es que no se pronuncian porque no saben qué decir. Qué les conviene o sobre qué pronunciarse.

“El sector empresarial tenía un consenso en la necesidad y defensa de un pacto fiscal solidario, en la reforma del sistema de financiación. Pero el 11 de septiembre de este año, con la manifestación de la Diada, el eje se movió hacia el independentismo y aún está empezando ese debate, aún se está estudiando esa posibilidad. Sobre para qué, por qué, qué se quiere… los empresarios no tienen las ideas claras y, por lo tanto, no dicen nada”. Además, ahora mismo, “¿sobre qué punto van a pronunciarse si de momento estamos en unas elecciones? ¿sobre si se puede hacer un referendo o no? Decir cualquier cosa solo beneficiaría a los políticos. Los empresarios pueden tener las ideas claras como personas, como ciudadanos, con su sentimiento, pero están evaluando aún cómo les afecta económicamente cada opción”, consideran fuentes consultadas por ARNdigital.

Sin embargo, desde la mencionada manifestación se han sucedido informes sobre la repercusión macroeconómica y empresarial para la Comunidad y para España. “Pero ninguno transparente”, señala Rafael Sambola, profesor de la escuela de negocios barcelonesa EADA: “Es cierto que hay gente que presenta estudios a favor y en contra, pero eso no quiere decir que estén contrastados, que sean ciertos. Lo que se está viendo es que hay mucha información por parte de unos que pretenden generar miedo y de otros que pretenden generar ilusión. Pero no hay datos serios o fiables para demostrar si es bueno o malo. Esa falta de información lleva al silencio empresarial”.

Podría haber otros poderosos motivos para el silencio. Uno, las represalias del Gobierno autonómico, algo que los consultados rechazan, exponiendo como argumento el trato al grupo Planeta tras las declaraciones de su presidente: el mismo. "¿Pero qué represalias va a haber?", se pregunta Germà Bel, profesor de Política Económica de la Universidad de Barcelona: "¿Quién gestiona los contratos públicos? El Gobierno catalán no, no tiene dinero y lo que paga son hospitales y colegios. Es el Gobierno de España quién puede 'represaliar' y quien puede presionar a los empresarios porque es el que controla los bancos y los más importantes contratos públicos. El Gobierno y el rey". Bel hace referencia a las noticias según el cual el monarca habría pedido a empresarios como el presidente de La Caixa o del grupo de comunicación Godó para que rechazaran la posible independencia, aunque no es menos cierto que tanto PP como CIU organizan encuentros con empresarios para convencerles de las bondades de sus tesis.

Pero el mayor miedo a pronunciarse no son las autoridades, son las reacciones de los consumidores o clientes. Así, que una empresa se una al independentismo le puede acarrear un hipotético boicot en el resto de la nación, aunque su repercusión sería escasa porque no afectaría al mercado interindustrial, o sea, las compras de unas empresas a otras para fabricar sus productos. Ese temor aumenta cuanto mayor es la empresa y cuanto más depende del mercado español y no sólo del catalán. Así se evidencia en una de las pocas encuestas realizadas entre los empresarios catalanes, la de la patronal CECOT, a pequeñas y medianas empresas, el 60% con diez trabajadores como mucho y solo un 3% con más de 250. De aquellos 948 encuestados cuyo principal mercado es el estatal, el 63,10% temía el boicot. Pero solo en torno al 25% de los que tenían su negocio únicamente en Cataluña o en la exportación les asustaba también.

Ese mismo 25% defendía ser un nuevo estado en Europa, porcentaje que subía al 39,3% en el caso de aquellos que dependían de clientes del resto de España. En general, a la mayoría la situación actual les generaba poca satisfacción: el 66% se repartía entre la incertidumbre, el miedo o el rechazo. Al 31% les producía ilusión. Y el escenario futuro que deseaban era ser un país independiente, eso sí, dentro de la Unión Europea. ¿Quiénes de cada una de las empresas afiliadas tenía esa opinión? No se sabe: la consulta era anónima.

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