No están los tiempos para alejarse más de una hora en avión de la capital de España. La orden que Mariano Rajoy ha dado a sus más directos colaboradores tiene sus inconvenientes. El presidente del gobierno será el primero en tener que cumplirla. Una lástima, porque fotos siempre deseadas deben esperar o quedar para mejor ocasión. No, no son fotos en la playa, sino fotos en la Casa Blanca. Rajoy lo sabe y si no fuera por el inglés que aprende de forma acelerada se lo podría decir personalmente al presidente Obama. Gajes del oficio, pero con la que está cayendo es mejor reservarse una portada para tiempos mejores.
Mariano Rajoy y Barack Obama quieren verse antes de las elecciones del martes seis de noviembre en la Casa Blanca. El problema pasa por hacer coincidir compromisos y calendarios en medio de un spring electoral que además puede tener interpretaciones no deseadas. Mariano Rajoy ya tiene fotos con Obama, pero le falta esa foto en la Casa Blanca que siempre es necesaria para quienes se reservan el titulo de amigos y aliados.
Los ‘facilitadores’ estadounidenses llevan meses ofreciendo alternativas y fechas para el encuentro. Obama no viajará a España. Si Rajoy no se ha pasado ya por el número 1600 de Pennsylvanya Avenue es porque no le ha dado la gana. La invitación hace tiempo que llegó al Palacio de la Moncloa pero a nadie se le escapa que una foto de esas características no debe quedar eclipsada por las amenazas de un rescate o por la sorpresa financiera que pueda aparecer debajo de una alfombra.
Mariano Rajoy quiere ver a Barack Obama antes de las elecciones del seis de noviembre. Ya sabemos que no será en verano, pero después –en el otoño de la caída de la hoja– las agendas se complican. No solo hay que pensar en los imprevistos sino también en las muchas actividades programadas para el anfitrión. Obama quiere ganar sus segundas elecciones a la presidencia de los Estados Unidos. Se aprovechará de Billl Clinton, el único demócrata capaz de haber conseguido un segundo mandato en los últimos setenta años. Y se aprovecharía hasta de Mariano Rajoy si se deja y el presidente del gobierno español se pone a tiro...
Una visita de Mariano Rajoy a la Casa Blanca en octubre puede ser el primer encargo serio que se vea obligado a manejar el recién estrenado embajador español Gil Casares. Nadie debe olvidar los tiempos que hacen sudar la camiseta en Washington DC. A la vuelta de calendario, a primeros de septiembre, hay que viajar a la convención demócrata que se celebra en el estado próximo de Carolina del Norte. Para esos días, el candidato republicano Mitt Romney, con billete y candidato a la vicepresidencia, guardará un protocolario y modesto silencio.
Los tres debates presidenciales están comprometidos para el 3, 16 y 22 de octubre. La situación económica que vive Europa es una de las constantes preocupaciones del presidente Obama. El tercer debate a celebrar en Boca Ratón, Florida, es el dedicado a política exterior. Si alguien quiere hacer campaña con Rajoy, los días previos a esa cita darían una muy buena munición demócrata a la entrevista en la Casa Blanca. Otra cosa, es suponer que Mario Rajoy mueva ficha y aproveche el viaje para presentar sus respetos a los amigos republicanos que, desde tiempos de Aznar, todavía mangonean en el partido del elefante.